Crema de tomates y calabacín para romper clichés

Hubo un tiempo no muy lejano en este blog donde publicar una sopa era sinónimo de afectos desencajados. He dedicado sopas a tristezas propias y ajenas, a momentos reduros de la actualidad, a historias crueles de la vida que nos desmontan por injustas y por llegar siempre tan cargadas de saña con los más débiles... pero esto es agua pasada. He tomado una sopera decisión que afectará sobremanera a la sustancia de este blog. Es por todos sabido que poseo una mente retorcida que no sabe ser ni dócil ni sumida, y que en el fondo  me repatean tremendamente los clichés y lo previsible de mi propia sombra... y si no lo sabías pues aquí queda expuesto y argumentado para futuras reflexiones... digo que, en un alarde de rebeldía he tomado la decisión de romper con este molde. Las sopas son sopas y tienen derecho a vivir felices y comer perdices y como aquí mando yo -pues no debes olvidar jamás que gobierno y gobernaré este subdominio con despotismo sentimental y tiranía gástrica obedeciendo solo a mi propio recetario- decía, que como aquí la mano de acero es mía pues mando y proclamo. Y punto... no?


¿Seguro? y es que puesta a irme por las ramas -otro clásico de mi persona- siento que al principio de mi periplo culinario yo decidía con más clarividencia por donde llevar mis historias y como asociar tema y receta. Puede que esté como una chota -tampoco lo descarto- o sea una desmemoriada crónica -seguimos con los clásicos- pero tengo la sensación de haber sido una dictadora con letra de hierro y discursos más definidos.. sí cierto, interminables como siempre pero no le pidas peras al olmo, hazme el favor. Ahí si que tocamos hueso y no es cuestión de debatir quimeras a la que comemos sopa... o sí? Decía... qué decía... que yo controlaba las letras y la manduca en este lugar... ¿O tampoco? Da igual. El caso es que ahora presiento que él es quién me domina a mí y sean cuales sean mis deseos es su propio pulso el que late en las recetas... chorrada tremenda la que acabo de soltar pero confío que tu buen entender sabrá pasar por alto semejante cursilada y podrás quedarte con el concepto de que te juro que yo quería contar hoy algo ligerito sobre la vuelta al cole de los peques pero que no, que va a ser que no..


Por lo tanto, muy a mi pesar proclamo que será la siguiente sopa la que romperá la tradición de afectos en conflicto porque esta se me está desmadrando ella sola...

Comenzamos de nuevo. Ayer comenzó el cole. Acto inaugural dedicado a los de primero y que para evitar jaleitos innecesarios, la directora nos despacha a los "veteranos" en los primeros 5 minutos del acto. A ver, los de segundo, en fila de a dos sigan a sus tutores y a vosotros queridos padres gracias por venir pero despejar la sala en silencio. Dicho y hecho.  Allí nos quedamos tres mamis como tres marías que tenían por delante un rato largo antes de pasar a recoger a los niños. Toda una hora menos 5 minutos. Como te lo cuento. el primer día, solo una hora de cole para que los niños no se cansen... y qué hacer? pues tomarnos juntas un café, qué hacer si no. Allí estábamos E. y E. y yo misma analizando la jugada. Qué mayores los niños y qué guapos y cómo crecen y... os habéis fijado? la mamá de fulanito, con el calor que hacía, completamente enfundada en una túnica hasta el suelo, con las manos siempre ocultas y el velo completamente encajado en el rostro.. y ya no sale sola como antes a pasear a los críos. Ahora o con el marido o en casa... pena profunda. No es el único caso.


E. es de Bosnia y de origen musulmán. Ella es creyente pero no practicante. Los niños comen salchichas y hamburguesas, le parece absurdo las doctrinas respecto a la comida. En la guerra pasó hambre, frío y necesidades. Allí se le rompieron muchos mitos. Vive y viste como le place. Es guapísima, de un pelo rubio larguísimo y con un tipazo increíble a pesar de los dos embarazos tan seguidos. Le gusta ir a la moda y vestir con gusto y coquetería. Para su comunidad una vergüenza. Para su marido un orgullo tener una mujer tan guapa. Que conste que no es la única. Conozco a más mamás musulmanas progresistas y europeizadas pero como ella dice "yo soy europea! cómo no vivir conforme a lo que soy"... pero la comunidad de musulmanes bosnios los ignoran. Si hay algo peor que una occidental es una musulmana laica. Y peor que una musulmana laica el débil del marido que lo consiente...


Y de nuevo salieron las tristezas. Este verano, de vacaciones en casa, ha visto como amigas de infancia ya casi no salen de casa. Viven enfundadas y alejadas de las malas compañías. Ve como su comunidad se endurece a pasos de gigante. Volvimos a hablar del caso de la nena nacida en nuestra ciudad que con 13 años fue casada con un hombre mayor del pueblo de sus abuelos porque se negaba a ponerse el pañuelo para ir al cole y salir con sus amigas. Una niña criada como cualquier otra de su edad, sin conocer las crueldades del subdesarrollo, una nena entregada a un matrimonio concertado donde habrá sido -y será siendo- violada y maltratada por un desconocido. Cada vez es más común esta práctica de devolver a las niñas a la cultura de los padres para evitar problemas que deshonren a sus familias y son condenadas a matrimonios arreglados y pagados por sus propios abuelos. Y el gobierno austriaco no puede hacer nada. Son temas sensibles que se camuflan en respeto a las tradiciones y a la religión. Yo, tomo una decisión que implica un mal a mi hijo y servicios sociales me lo quita. Después tendré que demostrar que soy madre capacitada y ya se pensarán si me lo devuelven o no. Pero si perteneces a una minoría musulmana -porque ya puedes ser protestante, judío, mormón o marciano que servicios sociales llamará igualmente a tu puerta- puedes hacer con tus hijas lo que te de la gana... y no hay salida. Nadie las protege ni las puede ayudar.


Al regresar a casa, me encontré con esta foto algo que no solo está pasando en países lejanos y en conflicto constante. Cuando yo llegué a Austria y solicité la residencia firmé un papel donde entre otras cosas aceptaba las leyes de este país como mías. Es así siempre vivas donde vivas. Mucha gente viene y no lo acepta. Las constituciones europeas rezan que todas las personas son iguales y que tienen los mismos derechos sea cual sea su sexo, religión, raza o creencia. Algo tan simple ha necesitado de mucha lucha, sangre y sacrificios. En Europa nos hemos currado las democracias a muerte. Literal. Así que que creo que se merecen un respeto brutal y que donde la ley dice que hombres y mujeres somos iguales, que no vengan unos brutos retrógrados a cortarnos las alas, la inocencia y la dignidad. Y para entonces, seremos felices como perdices y comeremos sopa.


Ingredientes:
  • 1kg. de tomates maduros
  • 2 calabacines medianos
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 dientes de ajo
  • 4-6 tomates secos
  • 1 pimiento rojo pequeño
  • 1 y 1/2 litros de caldo de verduras o de pollo
  • 1 cdita de azúcar
  • algo de perejil o cebollino fresco
  • 1 cda. generosa de queso crema tipo Philadelphia
  • un poco de aceite de oliva, sal y pimienta

Sobre el uso del pimiento: en casa, recuerdo que en la mayoría de los sofritos se les echaba una punta de pimiento. La idea era aromatizar más que dar sabor ya que el sabor del pimiento es muy predominante. Recuerdo que mi abuela me decía que el secreto de unas lentejas estofadas era simplemente esa puntica de pimiento bien rehogada y fritita en el arreglo... te aconsejo que sigas el consejo de mi abuela Teresa y le pongas ese puntica a esta crema...


Preparación:
En una olla rehoga la cebolla, el pimiento y el ajo cortados en fino. Una vez que comience a dorarse este sofrito, añade los tomates cortados en cuartos, los calabacines en rodajas gruesas y los tomates secos. Añade caldo hasta cubrir y deja que cueza hasta que el calabacín esté tierno. Añade un ramillete de perejil o cebollino, una cdta. de azúcar y el queso crema. Lo pasas bien por la batidora eléctrica o en un procesador. Sal pimienta y listo para servir. Queda genial servirlo con unos nachos hechos migas, dándole un punto crujiente muy simpático.