Cosas buenas de la vida. Sin receta pero con mucho alimento

Así es mi querido mundo. Ésta vez no hay receta. Lo adelanto para no traer a engaños. Pero si dejas tus pupilas clavadas en mis letras, vas a ver cuánto alimento traigo hoy... chicha! mucha y de la buena! para dar y tomar, para que nadie se quede sin puchero, sin un dulce, sin esperanza o ilusión. El mundo es un saco de porquería y no te voy a vender lo que no es. Aquí acabo de borrar todo un señor párrafo relatando lindezas, pero a buen entendedor, verdad? Eso sí, ¿Sabías que la mitad de la riqueza del planeta está en manos de solo un 1% ? No lo digo yo, sino el informe de Oxfam Intermón y desde luego se te queda el cuerpo hueco al comprender lo imposible que resulta ganar a ese maldito 1% que no desea el reparto de riquezas y que ni aun viviendo mil años podría gastar todo lo que acumula... un jodido 1% que apesta y no quiero ni pensar en el tanto por ciento del resto que solo desea entrar en esa unidad de canallas deshumanizados... así es. Son, están y no queda más que asumirlo...

Zucchinibrot o pan de calabacín y un estudio chorra sobre la empatía

Es evidente, que nada mejor que un tercero para contarnos nuestras verrugas con exactitud. Nosotros, al hacerlo, fijo que nos dejamos una o mil sin contar y fijo que de puro sin querer... o no, vete tú a saber. En cualquier caso, intentar hacer autocrítica es siempre un ejercicio sesgado, esto es requete obvio. Uno jamás es imparcial consigo mismo, nos falta perspectiva y deberíamos olvidar nuestros afectos, prejuicios, costumbres, creencias... en fin, todo ese compendio de cosas que nos afectan y definen haciéndonos merecedores del sello poco fiable. Y es que se cuenta, que de forma innata, solo empatizamos con lo que conocemos.

Historias del cielo: El caso de Bernardo Matas Romero y un pan dulce con especias

-Bernardo Matas Romero, pa'servirle.

El ángel de la guardia y custodia de la puerta del cielo, apuntó con letra pausada y uniforme el nombre completo del señor Bernardo, el cual acababa de fallecer hacía dos minutos escasos.

-Y dígame Sr. Matas de Romero, ¿cómo ha sido su fallecimiento?
-De repente. Me sobrevino así, de golpe.
-¿Está usted seguro señor mío? ¿así, sin más? aquí me consta que el golpe se lo dió por exceso de vino para ser exactos -y sin dejar de perder la compostura risueña que pintaba su semblante desde hacía más de una eternidad, añadió- mire Don Bernardo... me permite llamarle por su nombre de pila... ¿sí?, gracias. Le decía, que es de extrema importancia que en este trámite seamos muy sinceros el uno con el otro. Debe usted comprender, que si estamos aquí, tomándole declaración de lo acontecido en su reciente finiquitada vida es porque su expediente no está del todo limpio. Aquí hay un par de asuntillos que debemos resolver.